Estas y muchas preguntas más que nos inquietan hoy, son las que busca resolver esta catequesis de la alegría:

Dios es amor y su amor es alegría que se vive en cada situación de la vida diaria. Con cantos, baile, risas, juegos, los niños y los grandes van grabando en su corazón esos conocimientos básicos de nuestra fe que, como miembros de la Iglesia, debemos aprender.

El Taller del Corazón tiene una propuesta diferente para el curso de preparación para la Primera Comunión: el objetivo fundamental es propiciar el desarrollo de esa relación personal e íntima del niño con Dios, que le permitirá y le facilitará su crecimiento integral y su óptimo desenvolvimiento en cualquier comunidad. Este proceso va lógicamente paralelo al aprendizaje de la doctrina de la Iglesia Católica y de todos los conocimientos básicos indispensables para acercarse al sacramento de la Eucaristía. Para llevar a cabo esta labor utilizamos diferentes técnicas artísticas tales como  teatro, expresión corporal, canto, origami, plastilina y diversidad de manualidades, lo que permite que al finalizar el curso cada niño tenga  una carpeta con todo su material.

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La palabra “cristiano” significa “ungido” y tiene su origen en el nombre de Cristo, al que Dios ungió con el Espíritu Santo. Para la plenitud de la gracia bautismal es preciso recibir el sacramento de la confirmación que, con el bautismo y la Eucaristía constituyen el conjunto de los “sacramentos de la iniciación cristiana”(CIC 1285). El Taller del Corazón, de acuerdo con el catecismo de la Iglesia católica, en su catequesis de la confirmación se esfuerza por suscitar el sentido de pertenencia a la Iglesia, conducir a una unión más íntima con Cristo y con el Espíritu Santo, su acción y sus dones.